Opinión

Sanjuaneros mantuvieron la chispa de la lucha contra Báez / Pastor Vázquez

Por: Pastor Vázquez
ceyba@hotmail.com


El 31 de enero de 1868 el presidente José María Cabral y Luna, hostigado por una revolución dirigida por el general José Hungría, abandona el poder y partió en una goleta hacia Puerto Cabello, Venezuela.


El 12 de febrero, los alzados entraron triunfantes a Santo Domingo. Un triunvirato, formado por los generales José Hungría, José Ramón Luciano y Francisco Antonio Gómez, se encargó del Poder Ejecutivo mientras se esperaba la llegada de Buenaventura Báez, que venía de Curazao.


Báez se juramentó en el poder el 2 de mayo de 1868 y así se inició un largo período de gobierno conocido en la historia como “Los Seis Años”, destacándose por su intención de anexar la República a los Estados Unidos.


En Haití gobernaba el general Sylvaine Salnave, uno de los líderes más populares de la historia haitiana. Era un amigo incondicional de Báez y como tal apoyó la conspiración que el general Valentín Ramírez Báez dirigía desde Puerto Príncipe contra el general Cabral. Por tales razones el presidente Cabral decidió romper las relaciones diplomáticas con Haití, en octubre del 1867, y llamó a Santo Domingo a su Ministro Plenipotenciario en Puerto Príncipe, general Pedro Valverde. (Ver Misiones Dominicanas en Haití, Tomo II, Pastor Vásquez).
En 1868, un grupo de sanjuaneros, liderados por los hermanos Timoteo y Andrés Ogando, se unió a insurgentes haitianos contra el presidente Salnave, bajo la dirección del general Nissage Saget, quien se proclamaría Jefe del Poder Ejecutivo en Saint-Marc (Noroeste de Haití), mientras en el Sur se levantaba el general Michel Domingue, proclamando la República Septentrional.
El general Cabral –sanjuanero por adopción- entraría a Haití en el mismo mes de mayo de 1868, donde se juntó con los combatientes de San Juan, en Jacmel, para establecer la conspiración y desde allí penetrar a territorio dominicano.
Los sanjuaneros dirigidos por Cabral se encargarían de la expedición del sur que mantuvo el hostigamiento contra el Gobierno de Báez durante los seis años de la dictadura.
Luperón, en su obra “Notas Autobiográficas, Tomo II, página 110, destaca el papel del General Ogando –no dice si es Timoteo o Andrés- para establecer el foco revolucionario en territorio dominicano, cerca de La Salina.
Durante la lucha contra Báez, los sanjuaneros, que se habían llenado de heroísmo en la batalla de Santomé contra las huestes haitianas del emperador Soulouque, recibieron un duro golpe con la muerte del general Andrés Ogando, en una refriega con las tropas del gobierno cerca de Rancho Mateo, hoy territorio haitiano de Belladere, a finales de 1873.


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