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El Cibao fue golpeado por huracanes y feminicidios

Santiago.-Durante el año 2017 la provincia de Santiago y la región del Cibao estuvieron sometidas a los embates de fenómenos naturales que dejaron secuelas graves de daños humanos y materiales en ciudades y campos. La zona también sintió los efectos de la delincuencia en todas sus variantes, y sobre todo, los feminicidios.
Por igual, los conflictos en diferentes sectores y localidades fueron parte de la cotidianidad vivida por los habitantes de la región más productiva de República Dominicana, en sus tres subregiones: Cibao Central, Occidental y Oriental, siendo constantes en San Francisco de Macorís, Navarrete, Licey, la zona fronteriza, en Dajabón, y en Valle Nuevo, Constanza.
Los huracanes que pasaron rosando las costas y temporales lluviosos no vinculados a ciclones impactaron duramente a la infraestructura, como calles, carreteras, caminos vecinales, y especialmente las plantaciones, mayormente en las áreas de influencia de los ríos Yuna y Yaque del Norte, en la región Noroeste.
Los dos más poderosos, María e Irma, que pasaron por las cercanías de la costa Norte y Este del país, y sus efectos fueron más desastrosos en las provincias más próximas al litoral, como Samaná, María Trinidad Sánchez, Puerto Plata, Espaillat, Monte Cristi y Santiago, aunque esta última no tiene salida al mar.
Los torrenciales aguaceros y crecidas de ríos generaron graves daños, cuyas secuelas aún se sienten, con la destrucción del puente de Burende, en la autopista Duarte, entre Santiago y La Vega, obstruyendo la principal vía de comunicación terrestre entre gran parte del norte, la capital y el resto del país.
Las inundaciones y derrumbes también interrumpieron el tránsito por la carretera Navarrete-Puerto Plata, Monte Cristi-Dajabón, la turística Gregorio Luperón y, aunque por breve tiempo, la autopista del Nordeste, en la zona próxima al río Yuna, cerca de la Bahía de Samaná.
Esto, sin contar la gran cantidad de carreteras secundarias y caminos vecinales que sufrieron derrumbes que dejaron decenas de localidades incomunicadas y familias aisladas y sin hogar.
En las ciudades
Las fuertes inundaciones causaron estragos en muchas ciudades de la región del Cibao, incluyendo Santiago. Cientos de viviendas fueron destruidas y semidestruidas en sectores periféricos de esta ciudad, también en  Moca, donde el río que pasa por esa urbe arrasó con una gran cantidad de casuchas. Así sucedió en otras pueblos como San Francisco de Macorís, La Vega, y especialmente Puerto Plata.
La mano solidaria de empresarios, ciudadanos y el gobierno estuvieron presentes socorriendo a decenas de familias que resultaron afectadas y que perdieron bienes y propiedades.
En la provincia Monte Cristi, pequeñas poblaciones fueron copadas por las inundaciones del río Yaque del Norte, como Castañuelas, Palo Verde y otras, debido al desbordamiento de sus aguas.
La agricultura
Las fuertes inundaciones generadas por los huracanes Irma y María causaron graves daños a la producción agrícola en diferentes provincias del Cibao, afectando rubros como el arroz, bananos, habichuelas, tomates y otros, que los productores, en especial los de guineos, valoraron en cientos de millones de pesos.
Los mayores estragos los causaron las lluvias en las zonas arroceras y en el proyecto La Cruz de Manzanillo.
TEMORES
Inseguridad y violencia

Durante el año que termina la región del Cibao fue estremecida por constantes hechos de violencia y delincuencia, así como por accidentes de tránsito que suman centenares de personas fallecidas y heridas. Varios casos llamaron la atención nacional.
La Policía en Santiago y en otras regiones registran que hasta principios de este mes de diciembre habían muerto 135 personas en forma violenta, de ellas 35 perecieron en lo que las autoridades definen como “intercambio de disparos” de delincuentes con patrullas de la Policía.
Asimismo, las estadísticas registran l49 muertes por feminicidios en las provincias que forman esta región, pero la Coordinadora de Mujeres del Cibao, por medio de su vocera, Raquel Rivera, entiende que la cifra es todavía mayor.
Al final de agosto de este año se informó de la desapareción de la adolescente Emely Peguero, de 16 años, embarazada de cinco meses, lo que desató enfrentamientos en San Francisco de Macorís y Cenoví, donde la población reclamó en las calles claridad en el caso. Finalmente la joven fue encontrada sin vida, hecho que se convirtió en un escándalo nacional que aún gana las primeras planas de los medios de comunicación.
Se trató de una muerte inducida por un aborto mal manejado practicado a la adolescente por parte de su compañero sentimental, Marlon Martínez y los intentos de él y su madre, Marlin Martínez, de encubrir su muerte, proceso que les llevó junto a su cómplice, Simón Bolívar Almánzar, a ser apresados y tener condenas preventivas.

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